En el asiento viejo de un coche viejo.
Entre tacitas de descafeinado negro.
Sobre camas que han visto el cielo.
En oscuras salas donde sus pantallas se llenan de sueños...
En aceras perdidas en el tiempo, donde una niña espera
preguntandole al viento por los misterios del amor,
que se dibuja en el cielo en blanco y negro.
En las Vegas los yates explotan
porque el mar ha llegado hasta el estado de Nevada
y al alzar la vista al cielo
los aviones me parecen palomas.
colage-LX
viernes, 26 de septiembre de 2008
jueves, 11 de septiembre de 2008
rara sensación
A este blog le falta algo. Bueno, muchas cosillas en realidad. Una foto chula, algún adornillo, un título o nombre del blog decente, musiqueta...bueeeeeeno, poco a poco. Es que no tengo mucho tiempo y además soy bastante patosa para manejarme bien en estas cuestiones internáuticas, aunque siempre hay un alma caritativa que me echa un cable.
Pero, al margen de esto, hay algo...no sé, entre agradable y raro...Cuando lo abro siempre tengo una extraña sensación: lo abro, veo esta foto que me está "retratando" con la Pentax, y realmente me siento "retratada"; es como si yo fuera esa de verdad. Sí, sí, si soy esa, pero...¡NO SOY ESA! ;el pasado ya no existe (aunque existió), por lo tanto ya no somos aquellos que fuimos.
Ni tú, ni yo, ni nadie somos aquellos que vemos en las fotos de nuestra infancia. Aunque pensandolo bien y siguiendo este petardo de axioma filosófico...tampoco somos los que fuimos ayer o sea ayer miércoles, y si nos ponemos así: ni los de hace un minuto. Pero claro con 33 años de diferencia es mucho más defendible esta idea.
De todos modos, y es aquí donde quería llegar, esa extraña sensación de la que hablaba viene dada precisamente por lo contrario: al abrir este blog me siento como esa niña de la foto en blanco y negro. Esa niña permanece en mí. Y cuando me veo ahí me siento "ella" con ganas de contar algo en este blog, con el mismo sueter y el mismo peinado y la misma luz y las mismas ganas.
Pero es que en realidad todos nos sentimos así. Todos seguimos teniendo nueve años. Y diez. Y once. Y doce...¿o no?
Pero, al margen de esto, hay algo...no sé, entre agradable y raro...Cuando lo abro siempre tengo una extraña sensación: lo abro, veo esta foto que me está "retratando" con la Pentax, y realmente me siento "retratada"; es como si yo fuera esa de verdad. Sí, sí, si soy esa, pero...¡NO SOY ESA! ;el pasado ya no existe (aunque existió), por lo tanto ya no somos aquellos que fuimos.
Ni tú, ni yo, ni nadie somos aquellos que vemos en las fotos de nuestra infancia. Aunque pensandolo bien y siguiendo este petardo de axioma filosófico...tampoco somos los que fuimos ayer o sea ayer miércoles, y si nos ponemos así: ni los de hace un minuto. Pero claro con 33 años de diferencia es mucho más defendible esta idea.
De todos modos, y es aquí donde quería llegar, esa extraña sensación de la que hablaba viene dada precisamente por lo contrario: al abrir este blog me siento como esa niña de la foto en blanco y negro. Esa niña permanece en mí. Y cuando me veo ahí me siento "ella" con ganas de contar algo en este blog, con el mismo sueter y el mismo peinado y la misma luz y las mismas ganas.
Pero es que en realidad todos nos sentimos así. Todos seguimos teniendo nueve años. Y diez. Y once. Y doce...¿o no?
miércoles, 10 de septiembre de 2008
leyendo gente I
Me gusta leer en el metro. Aunque hay algo que me gusta aún más hacer en el metro y es intentar traspasar la mirada de la señora de verde; no sólo su mirada, también su vestido, su bolso, sus gafas de sol, que por cierto ¿por qué son de marca?; las punteras de sus zapatos desgastadas?, una pulsera que le "reregaló" su hija un día al volver del restaurante chino?... y en cambio ¿esas gafas de marca??!!, parece que mira a esa niña, le sonríe; ahora mira a la madre de la bebé. Seguro que está pensando que no es una buena madre como lo fue ella. Yo lo pensaría. De hecho lo estoy pensando. ¡Esa madre no ha mirado a su hijita en todo el rato!, y lleva más de diez minutos en este vagón. ¿Cómo se puede estar diez minutos sin mirar una cosa tan preciosa, tan gorda, tan suave, con tantas babitas y tantos oyos en las manos?, no, no, por favor que la mire que le diga algo que la toque, ¡joooder!, nada, que no. Y lo emperifollada que va. La niña tiene una lagrimita juguetenado en un ojo pero no cae por su mejilla, ahí está para darle más brillo y más ternura a su mirada. Claro, para arreglarse y maquillarse tanto seguro que ha tenido a la cría berreando atada en el carro. Total para que luego la miren y remiren los tíos y encima la respeten, que es madre. No media palabra, así la niña no va a hablar hasta que tenga 6 años!!!...Ay, Ay, que la ha mirado, ¡la ha mirado!, ¡la ha mirado!, le beeeesa, ¡la está besuqueando!, Dios menos mal!!! y mira como se ríe la niñita, qué mona y le ha rodado la lagrimilla por...¿por donde?. ¡Bufff!, qué alivio!!!. Qué niña más mona, que madre tan mona.
La señora de verde también se ha quedado tranquila.
La señora de verde también se ha quedado tranquila.
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