lunes, 21 de febrero de 2011
martes, 14 de septiembre de 2010
Ortorexia Nerviosa
Hoy es un día triste para mí. He descubierto que tengo una grave enfermedad: la ortoréxia nerviosa. Pido a todos los que lean este blog que no se acerquen mucho a mí pues podría ser contagiosa.
Todo ha ocurrido hoy, al entrar en la farmacia de mi barrio. He comprado unas tiritas y me han ofrecido una revista, que regalan siempre, y que trata de temas de salud y da buenos consejos. La he aceptado agradecida. Mientras subía en el ascensor, le he echado un vistazo, abriendola al azar; y ahí estaba, escrito bien grande, titulando el artículo: LA ORTORÉXIA NERVIOSA.
Esta grave enfermadad es, junto a la anorexia y la bulimia, uno de los transtornos alimenticios de la actualidad.
Los ortoréxicos, son personas que se preocupan mucho por su alimentación, llegando incluso a extremos como: comer productos ecológicos; los cereales, únicamente de tipo integral; algunos no comen carne ni pescado; se preocupan incluso por el material de sus ollas y sartenes; y otros, hasta creen, que lo que comen puede sanarles, y más aún, influir en sus estados de ánimo.
Estoy casi segura de que la tengo.
Pero creo que con un poco de esfuerzo podría volver a recuperar la salud.
Sí, ya lo tengo decidido: mañana mismo me compraré, dos Bollycaos, para desayunar, junto a un buen vaso de leche. A mediodía me iré a comer al McDonald's una BigMac doble con una Cocacola; de postre, helado. Y para cenar, ¡va!, qué más da! cualquier cosa que pille por ahí.
Si puedo hacer esto durante un tiempo, yo creo que en unos meses estaré curada.
Todo ha ocurrido hoy, al entrar en la farmacia de mi barrio. He comprado unas tiritas y me han ofrecido una revista, que regalan siempre, y que trata de temas de salud y da buenos consejos. La he aceptado agradecida. Mientras subía en el ascensor, le he echado un vistazo, abriendola al azar; y ahí estaba, escrito bien grande, titulando el artículo: LA ORTORÉXIA NERVIOSA.
Esta grave enfermadad es, junto a la anorexia y la bulimia, uno de los transtornos alimenticios de la actualidad.
Los ortoréxicos, son personas que se preocupan mucho por su alimentación, llegando incluso a extremos como: comer productos ecológicos; los cereales, únicamente de tipo integral; algunos no comen carne ni pescado; se preocupan incluso por el material de sus ollas y sartenes; y otros, hasta creen, que lo que comen puede sanarles, y más aún, influir en sus estados de ánimo.
Estoy casi segura de que la tengo.
Pero creo que con un poco de esfuerzo podría volver a recuperar la salud.
Sí, ya lo tengo decidido: mañana mismo me compraré, dos Bollycaos, para desayunar, junto a un buen vaso de leche. A mediodía me iré a comer al McDonald's una BigMac doble con una Cocacola; de postre, helado. Y para cenar, ¡va!, qué más da! cualquier cosa que pille por ahí.
Si puedo hacer esto durante un tiempo, yo creo que en unos meses estaré curada.
jueves, 9 de septiembre de 2010
Limpiarnos para Cambiar el Mundo
Asisto por tercera vez a una de las charlas de Roy Littlesun. Este hombre está empeñado en transmitir algo demasiado simple, demasiado barato y demasiado fácil para ser entendido. Siempre repite el mismo mensaje pero nunca es el mismo en realidad, añade algo nuevo en cada encuentro: alguna idea, alguna pregunta, algún nuevo consejo, algún pequeño y bienvenido ritual...
Cuando uno asiste a una conferencia o charla etc, nunca puede recordar todo el contenido de ésta pero cada persona retiene algo: una frase que le ha impactado más, una idea que le ha parecido bonita, algo con lo que se ha identificado...
Esto es lo que yo recuerdo del último evento:
Los miedos, los defectos, las limitaciones, las vergüenzas que sentimos no son nuestros. ¡No debemos identificarnos con ellos! Nuestra mente nos hace una mala pasada y nos hace creer que nos pertenecen pero sólo están ahí, en nuestra mente. Y en el momento que los hacemos nuestros se convierten en nuestros dioses y nos dominan.
Hemos cambiado a los antiguos dioses por las normas y las leyes que alguien se inventa, y nosotros las obedecemos sin pensar, esas son ahora nuestros dioses.
Revolución pacífica, tomar la sartén por el mango, el Creador, ¿reencarnación?, sanarnos a nosotros mismos, cada célula nuestra conectada con una estrella, libertad, son conceptos que fluyen en sus charlas
Roy Litlesun dice que si queremos cambiar el mundo, hay que cambiar nuestra sangre. El mundo es lo que hacemos en él. Nosotros somos lo que pensamos y lo que hacemos. Y el mundo es un reflejo nuestro ¡No culpemos a los demás de lo que ocurre en este planeta! Nosotros somos responsables.
Él aboga por esa responsabilidad. Siempre habla de cambio. El cambio es constante para evolucionar hacia adelante, hacia mejor. Pero ese cambio debe partir de nuestro interior y no sólo como opción desde nuestro libre albedrío sino también desde la responsabilidad.
Él dice que quien controla y manipula los alimentos, es quien domina el mundo. Y nosotros nos hemos abandonado a ese orden externo que rige nuestras ingestas de alimentos a través de la oferta alimentaria que encontramos en los supermercados, que anuncian en televisión y que los mismos nutricionistas y médicos nos aconsejan comer. Todo eso que tenemos a nuestro alcance nos envenena y ensucia nuestra sangre y si nuestra sangre está sucia nuestra mente también y también nuestro mundo.
Roy no se inventa lo que dice, no se lo saca de la manga y él lo dice:-el mensaje nos es mío, yo solo soy un mensajero. Bonita, la historia que cuenta sobre su padre adoptivo hopi, Titus, que le transmitió su enseñanza y le encomendó transmitirla al mundo...pero es que las bases de su alimentación y de su filosofía resulta que las comparte la fuente original que promulga la comida macrobiótica, aunque ésta y los hopis vienen de lugares y momentos históricos distintos pero de la sabiduría al fin y al cabo.
¡Roy Littlesun es macrobiótico. Como Madonna! Es por eso que el año pasado fue invitado al congreso de alimentación macrobiótica celebrado en Castellón y cuyo principal invitado era Michio Kushi http://www.biomanantial.com/entrevista-con-michio-kushi-a-351.html.
Cambiar a través de la comida, suena bonito. Volver a recordar el sabor de los alimentos auténticos que da la tierra, que ya no nos parecen buenos; su sabor es demasiado sobrio, neutro, natural, se nos ha olvidado que eso es la comida auténtica y no lo endulzado, lo gaseoso, lo condimentado, lo enlatado, lo refinado, lo congelado. Un cambio hacia lo espiritual, hacia la libertad y hacia la PAZ.
Cuando uno asiste a una conferencia o charla etc, nunca puede recordar todo el contenido de ésta pero cada persona retiene algo: una frase que le ha impactado más, una idea que le ha parecido bonita, algo con lo que se ha identificado...
Esto es lo que yo recuerdo del último evento:
Los miedos, los defectos, las limitaciones, las vergüenzas que sentimos no son nuestros. ¡No debemos identificarnos con ellos! Nuestra mente nos hace una mala pasada y nos hace creer que nos pertenecen pero sólo están ahí, en nuestra mente. Y en el momento que los hacemos nuestros se convierten en nuestros dioses y nos dominan.
Hemos cambiado a los antiguos dioses por las normas y las leyes que alguien se inventa, y nosotros las obedecemos sin pensar, esas son ahora nuestros dioses.
Revolución pacífica, tomar la sartén por el mango, el Creador, ¿reencarnación?, sanarnos a nosotros mismos, cada célula nuestra conectada con una estrella, libertad, son conceptos que fluyen en sus charlas
Roy Litlesun dice que si queremos cambiar el mundo, hay que cambiar nuestra sangre. El mundo es lo que hacemos en él. Nosotros somos lo que pensamos y lo que hacemos. Y el mundo es un reflejo nuestro ¡No culpemos a los demás de lo que ocurre en este planeta! Nosotros somos responsables.
Él aboga por esa responsabilidad. Siempre habla de cambio. El cambio es constante para evolucionar hacia adelante, hacia mejor. Pero ese cambio debe partir de nuestro interior y no sólo como opción desde nuestro libre albedrío sino también desde la responsabilidad.
Él dice que quien controla y manipula los alimentos, es quien domina el mundo. Y nosotros nos hemos abandonado a ese orden externo que rige nuestras ingestas de alimentos a través de la oferta alimentaria que encontramos en los supermercados, que anuncian en televisión y que los mismos nutricionistas y médicos nos aconsejan comer. Todo eso que tenemos a nuestro alcance nos envenena y ensucia nuestra sangre y si nuestra sangre está sucia nuestra mente también y también nuestro mundo.
Roy no se inventa lo que dice, no se lo saca de la manga y él lo dice:-el mensaje nos es mío, yo solo soy un mensajero. Bonita, la historia que cuenta sobre su padre adoptivo hopi, Titus, que le transmitió su enseñanza y le encomendó transmitirla al mundo...pero es que las bases de su alimentación y de su filosofía resulta que las comparte la fuente original que promulga la comida macrobiótica, aunque ésta y los hopis vienen de lugares y momentos históricos distintos pero de la sabiduría al fin y al cabo.
¡Roy Littlesun es macrobiótico. Como Madonna! Es por eso que el año pasado fue invitado al congreso de alimentación macrobiótica celebrado en Castellón y cuyo principal invitado era Michio Kushi http://www.biomanantial.com/entrevista-con-michio-kushi-a-351.html.
Cambiar a través de la comida, suena bonito. Volver a recordar el sabor de los alimentos auténticos que da la tierra, que ya no nos parecen buenos; su sabor es demasiado sobrio, neutro, natural, se nos ha olvidado que eso es la comida auténtica y no lo endulzado, lo gaseoso, lo condimentado, lo enlatado, lo refinado, lo congelado. Un cambio hacia lo espiritual, hacia la libertad y hacia la PAZ.
domingo, 20 de diciembre de 2009
pequeños actos revolucionarios
La revolución rusa, la industrial, la francesa...todo eso queda ya muy atrás.
Siempre he pensado que cada uno de nosotros puede revolucionar el mundo si quiere. En su día a día a través de sus actos cotidianos, sus pensamientos, sus emociones, a través de todo lo que tenemos como individuo y nos pertenece sólo a nosotros, aunque esto es solo una manera de hablar pues nada nos pertenece solo a nosotros, cualquier cosa nuestra sea del ámbito que sea pertenece también al resto del mundo, precisamente ahí radica la importancia y la grandeza de esa realidad.
De esta manera "lo nuestro"( lo individual), es decir mi palabra, la tuya, mis acciones, las de cada uno de nosotros acaba impregnando "al resto" (todo lo que hay fuera de nosotros) de uno u otro modo. A su vez lo que nosotros no somos, o sea "el resto" nos impregna con su todo. En definitiva lo individual no es tan individual pues está formado también por lo de fuera y lo de fuera es a su vez modificado constantemente por lo individual llamale palabra de un hombre, risa, acción o llamale rugido, carrera, lluvia, trueno, ola, frío, canción, sueño, o Co2, qué más da todo puede ser individual o universo. Todo posee al mismo tiempo la característica de parte y de todo.
Desde el momento en que nacemos estamos governados por las mismas leyes de las cuales no podemos escapar, el sol sale para todos, si no te alimentas de lo que la tierra te da mueres, y si te tiras de un 15º también mueres, por poner unos ejemplos.
Pero hay cosillas, pequeñas, diminutas, insignificantes, con las que podemos jugar, con las que podemos probar, experimentar que son regalos de nuestra pequeñísima libertad individual. Pero para probar, para jugar hay que librarse de algunos miedos. Yo creo que uno de los miedos más díficiles de vencer es el miedo a no pertenecer a la masa, a la corriente, a lo visto como "lo normal". La facilidad para flotar y navegar con la que nos acoge esa fuerte corriente que rige las costumbres, los pensamientos del mundo que uno vive nos incita a dejarnos arrastrar por ella, no hace falta ni mover los brazos, ni pensar, ni sentir, solo dejarse llevar, eso nos da seguridad, eso nos hace sentir que nos movemos en la verdad. Todo fluye en el curso de un mismo río. Probar a nadar en contra corriente es muy arriesgado pues los que bajan con fuerza te salpican, te golpean con su fuerte caudal y hasta ta agarran del pelo para reconducirte en ese curso bien definido del único río que conocen pues piensan que te has perdido. Si braceas con fuerza en el sentido contrario puedes quedarte pronto sin aliento. Pero eso es probar, eso es jugar a qué hay en el otro sentido del río.
Tengo una amiga de ojos uva moscatel que es profesora de P5 en un colegio al que yo no apuntaría a mi hijo. Cuando recive a sus alumnos por la mañana en clase les da un abrazo a cada uno, después se reunen todos alrededor de una mesa encienden sus velitas se tapan con una tela y cada uno pide un deseo y apaga su velita. A algunos de ellos les tuvo que explicar lo que era un deseo. Si pudieramos escudriñar en esas cabecitas cuando piensan sus deseos veríamos juguetes, películas, paisajes... pero más de uno pediría que su padre no pegue más a su mamá o que encuentre trabajo, o que su mama no grite cuando bebe de esa botella o que su hermano Juan no le pegue cuando se quedan solos...Esa amiga es feliz nadando en contra corriente. En el programa educativo "que toca" no aparece este pequeño ritual, éste se celebra a diario únicamente porque alguien cree en algo y lo lleva a cabo con su esfuerzo y su ilusión más allá de lo que está escrito en un papel, más allá de la pura obligación laboral, esa es mi amiga.
Lo mío no es comparable pero desde hace bastantes años que voy a comprar el pan con mi "bolsa de pan", sí, las de toda la vida, esas de tela, mi abuela las llamaba "talega del pan", pues esa. Cuando rechazaba las bolsas de plástico que me daban las dependientas en las panaderías me
miraban raro, sí, ponían cara como de ¿Mmmmmmmm?, ¿ý ésta de dónde sale?¿cómo que no quiere una bolsa? y me lleva una como las que lleban las viejas.La verdad es que ya no me miran tan raro. Claro ahora está de MODA ser ecologista. Ahora queda más guay.
He citado dos ejemplos pero conozco más gente que nada contra corriente. Esos pequeños actos "contracorriente" cuando se hacen con bondad siempre me han parecido pequeños actos revolucionarios que pueden cambiar el mundo a mejor.
Siempre he pensado que cada uno de nosotros puede revolucionar el mundo si quiere. En su día a día a través de sus actos cotidianos, sus pensamientos, sus emociones, a través de todo lo que tenemos como individuo y nos pertenece sólo a nosotros, aunque esto es solo una manera de hablar pues nada nos pertenece solo a nosotros, cualquier cosa nuestra sea del ámbito que sea pertenece también al resto del mundo, precisamente ahí radica la importancia y la grandeza de esa realidad.
De esta manera "lo nuestro"( lo individual), es decir mi palabra, la tuya, mis acciones, las de cada uno de nosotros acaba impregnando "al resto" (todo lo que hay fuera de nosotros) de uno u otro modo. A su vez lo que nosotros no somos, o sea "el resto" nos impregna con su todo. En definitiva lo individual no es tan individual pues está formado también por lo de fuera y lo de fuera es a su vez modificado constantemente por lo individual llamale palabra de un hombre, risa, acción o llamale rugido, carrera, lluvia, trueno, ola, frío, canción, sueño, o Co2, qué más da todo puede ser individual o universo. Todo posee al mismo tiempo la característica de parte y de todo.
Desde el momento en que nacemos estamos governados por las mismas leyes de las cuales no podemos escapar, el sol sale para todos, si no te alimentas de lo que la tierra te da mueres, y si te tiras de un 15º también mueres, por poner unos ejemplos.
Pero hay cosillas, pequeñas, diminutas, insignificantes, con las que podemos jugar, con las que podemos probar, experimentar que son regalos de nuestra pequeñísima libertad individual. Pero para probar, para jugar hay que librarse de algunos miedos. Yo creo que uno de los miedos más díficiles de vencer es el miedo a no pertenecer a la masa, a la corriente, a lo visto como "lo normal". La facilidad para flotar y navegar con la que nos acoge esa fuerte corriente que rige las costumbres, los pensamientos del mundo que uno vive nos incita a dejarnos arrastrar por ella, no hace falta ni mover los brazos, ni pensar, ni sentir, solo dejarse llevar, eso nos da seguridad, eso nos hace sentir que nos movemos en la verdad. Todo fluye en el curso de un mismo río. Probar a nadar en contra corriente es muy arriesgado pues los que bajan con fuerza te salpican, te golpean con su fuerte caudal y hasta ta agarran del pelo para reconducirte en ese curso bien definido del único río que conocen pues piensan que te has perdido. Si braceas con fuerza en el sentido contrario puedes quedarte pronto sin aliento. Pero eso es probar, eso es jugar a qué hay en el otro sentido del río.
Tengo una amiga de ojos uva moscatel que es profesora de P5 en un colegio al que yo no apuntaría a mi hijo. Cuando recive a sus alumnos por la mañana en clase les da un abrazo a cada uno, después se reunen todos alrededor de una mesa encienden sus velitas se tapan con una tela y cada uno pide un deseo y apaga su velita. A algunos de ellos les tuvo que explicar lo que era un deseo. Si pudieramos escudriñar en esas cabecitas cuando piensan sus deseos veríamos juguetes, películas, paisajes... pero más de uno pediría que su padre no pegue más a su mamá o que encuentre trabajo, o que su mama no grite cuando bebe de esa botella o que su hermano Juan no le pegue cuando se quedan solos...Esa amiga es feliz nadando en contra corriente. En el programa educativo "que toca" no aparece este pequeño ritual, éste se celebra a diario únicamente porque alguien cree en algo y lo lleva a cabo con su esfuerzo y su ilusión más allá de lo que está escrito en un papel, más allá de la pura obligación laboral, esa es mi amiga.
Lo mío no es comparable pero desde hace bastantes años que voy a comprar el pan con mi "bolsa de pan", sí, las de toda la vida, esas de tela, mi abuela las llamaba "talega del pan", pues esa. Cuando rechazaba las bolsas de plástico que me daban las dependientas en las panaderías me
miraban raro, sí, ponían cara como de ¿Mmmmmmmm?, ¿ý ésta de dónde sale?¿cómo que no quiere una bolsa? y me lleva una como las que lleban las viejas.La verdad es que ya no me miran tan raro. Claro ahora está de MODA ser ecologista. Ahora queda más guay.
He citado dos ejemplos pero conozco más gente que nada contra corriente. Esos pequeños actos "contracorriente" cuando se hacen con bondad siempre me han parecido pequeños actos revolucionarios que pueden cambiar el mundo a mejor.
sábado, 29 de agosto de 2009
jueves, 27 de agosto de 2009
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