Hoy es un día triste para mí. He descubierto que tengo una grave enfermedad: la ortoréxia nerviosa. Pido a todos los que lean este blog que no se acerquen mucho a mí pues podría ser contagiosa.
Todo ha ocurrido hoy, al entrar en la farmacia de mi barrio. He comprado unas tiritas y me han ofrecido una revista, que regalan siempre, y que trata de temas de salud y da buenos consejos. La he aceptado agradecida. Mientras subía en el ascensor, le he echado un vistazo, abriendola al azar; y ahí estaba, escrito bien grande, titulando el artículo: LA ORTORÉXIA NERVIOSA.
Esta grave enfermadad es, junto a la anorexia y la bulimia, uno de los transtornos alimenticios de la actualidad.
Los ortoréxicos, son personas que se preocupan mucho por su alimentación, llegando incluso a extremos como: comer productos ecológicos; los cereales, únicamente de tipo integral; algunos no comen carne ni pescado; se preocupan incluso por el material de sus ollas y sartenes; y otros, hasta creen, que lo que comen puede sanarles, y más aún, influir en sus estados de ánimo.
Estoy casi segura de que la tengo.
Pero creo que con un poco de esfuerzo podría volver a recuperar la salud.
Sí, ya lo tengo decidido: mañana mismo me compraré, dos Bollycaos, para desayunar, junto a un buen vaso de leche. A mediodía me iré a comer al McDonald's una BigMac doble con una Cocacola; de postre, helado. Y para cenar, ¡va!, qué más da! cualquier cosa que pille por ahí.
Si puedo hacer esto durante un tiempo, yo creo que en unos meses estaré curada.
martes, 14 de septiembre de 2010
jueves, 9 de septiembre de 2010
Limpiarnos para Cambiar el Mundo
Asisto por tercera vez a una de las charlas de Roy Littlesun. Este hombre está empeñado en transmitir algo demasiado simple, demasiado barato y demasiado fácil para ser entendido. Siempre repite el mismo mensaje pero nunca es el mismo en realidad, añade algo nuevo en cada encuentro: alguna idea, alguna pregunta, algún nuevo consejo, algún pequeño y bienvenido ritual...
Cuando uno asiste a una conferencia o charla etc, nunca puede recordar todo el contenido de ésta pero cada persona retiene algo: una frase que le ha impactado más, una idea que le ha parecido bonita, algo con lo que se ha identificado...
Esto es lo que yo recuerdo del último evento:
Los miedos, los defectos, las limitaciones, las vergüenzas que sentimos no son nuestros. ¡No debemos identificarnos con ellos! Nuestra mente nos hace una mala pasada y nos hace creer que nos pertenecen pero sólo están ahí, en nuestra mente. Y en el momento que los hacemos nuestros se convierten en nuestros dioses y nos dominan.
Hemos cambiado a los antiguos dioses por las normas y las leyes que alguien se inventa, y nosotros las obedecemos sin pensar, esas son ahora nuestros dioses.
Revolución pacífica, tomar la sartén por el mango, el Creador, ¿reencarnación?, sanarnos a nosotros mismos, cada célula nuestra conectada con una estrella, libertad, son conceptos que fluyen en sus charlas
Roy Litlesun dice que si queremos cambiar el mundo, hay que cambiar nuestra sangre. El mundo es lo que hacemos en él. Nosotros somos lo que pensamos y lo que hacemos. Y el mundo es un reflejo nuestro ¡No culpemos a los demás de lo que ocurre en este planeta! Nosotros somos responsables.
Él aboga por esa responsabilidad. Siempre habla de cambio. El cambio es constante para evolucionar hacia adelante, hacia mejor. Pero ese cambio debe partir de nuestro interior y no sólo como opción desde nuestro libre albedrío sino también desde la responsabilidad.
Él dice que quien controla y manipula los alimentos, es quien domina el mundo. Y nosotros nos hemos abandonado a ese orden externo que rige nuestras ingestas de alimentos a través de la oferta alimentaria que encontramos en los supermercados, que anuncian en televisión y que los mismos nutricionistas y médicos nos aconsejan comer. Todo eso que tenemos a nuestro alcance nos envenena y ensucia nuestra sangre y si nuestra sangre está sucia nuestra mente también y también nuestro mundo.
Roy no se inventa lo que dice, no se lo saca de la manga y él lo dice:-el mensaje nos es mío, yo solo soy un mensajero. Bonita, la historia que cuenta sobre su padre adoptivo hopi, Titus, que le transmitió su enseñanza y le encomendó transmitirla al mundo...pero es que las bases de su alimentación y de su filosofía resulta que las comparte la fuente original que promulga la comida macrobiótica, aunque ésta y los hopis vienen de lugares y momentos históricos distintos pero de la sabiduría al fin y al cabo.
¡Roy Littlesun es macrobiótico. Como Madonna! Es por eso que el año pasado fue invitado al congreso de alimentación macrobiótica celebrado en Castellón y cuyo principal invitado era Michio Kushi http://www.biomanantial.com/entrevista-con-michio-kushi-a-351.html.
Cambiar a través de la comida, suena bonito. Volver a recordar el sabor de los alimentos auténticos que da la tierra, que ya no nos parecen buenos; su sabor es demasiado sobrio, neutro, natural, se nos ha olvidado que eso es la comida auténtica y no lo endulzado, lo gaseoso, lo condimentado, lo enlatado, lo refinado, lo congelado. Un cambio hacia lo espiritual, hacia la libertad y hacia la PAZ.
Cuando uno asiste a una conferencia o charla etc, nunca puede recordar todo el contenido de ésta pero cada persona retiene algo: una frase que le ha impactado más, una idea que le ha parecido bonita, algo con lo que se ha identificado...
Esto es lo que yo recuerdo del último evento:
Los miedos, los defectos, las limitaciones, las vergüenzas que sentimos no son nuestros. ¡No debemos identificarnos con ellos! Nuestra mente nos hace una mala pasada y nos hace creer que nos pertenecen pero sólo están ahí, en nuestra mente. Y en el momento que los hacemos nuestros se convierten en nuestros dioses y nos dominan.
Hemos cambiado a los antiguos dioses por las normas y las leyes que alguien se inventa, y nosotros las obedecemos sin pensar, esas son ahora nuestros dioses.
Revolución pacífica, tomar la sartén por el mango, el Creador, ¿reencarnación?, sanarnos a nosotros mismos, cada célula nuestra conectada con una estrella, libertad, son conceptos que fluyen en sus charlas
Roy Litlesun dice que si queremos cambiar el mundo, hay que cambiar nuestra sangre. El mundo es lo que hacemos en él. Nosotros somos lo que pensamos y lo que hacemos. Y el mundo es un reflejo nuestro ¡No culpemos a los demás de lo que ocurre en este planeta! Nosotros somos responsables.
Él aboga por esa responsabilidad. Siempre habla de cambio. El cambio es constante para evolucionar hacia adelante, hacia mejor. Pero ese cambio debe partir de nuestro interior y no sólo como opción desde nuestro libre albedrío sino también desde la responsabilidad.
Él dice que quien controla y manipula los alimentos, es quien domina el mundo. Y nosotros nos hemos abandonado a ese orden externo que rige nuestras ingestas de alimentos a través de la oferta alimentaria que encontramos en los supermercados, que anuncian en televisión y que los mismos nutricionistas y médicos nos aconsejan comer. Todo eso que tenemos a nuestro alcance nos envenena y ensucia nuestra sangre y si nuestra sangre está sucia nuestra mente también y también nuestro mundo.
Roy no se inventa lo que dice, no se lo saca de la manga y él lo dice:-el mensaje nos es mío, yo solo soy un mensajero. Bonita, la historia que cuenta sobre su padre adoptivo hopi, Titus, que le transmitió su enseñanza y le encomendó transmitirla al mundo...pero es que las bases de su alimentación y de su filosofía resulta que las comparte la fuente original que promulga la comida macrobiótica, aunque ésta y los hopis vienen de lugares y momentos históricos distintos pero de la sabiduría al fin y al cabo.
¡Roy Littlesun es macrobiótico. Como Madonna! Es por eso que el año pasado fue invitado al congreso de alimentación macrobiótica celebrado en Castellón y cuyo principal invitado era Michio Kushi http://www.biomanantial.com/entrevista-con-michio-kushi-a-351.html.
Cambiar a través de la comida, suena bonito. Volver a recordar el sabor de los alimentos auténticos que da la tierra, que ya no nos parecen buenos; su sabor es demasiado sobrio, neutro, natural, se nos ha olvidado que eso es la comida auténtica y no lo endulzado, lo gaseoso, lo condimentado, lo enlatado, lo refinado, lo congelado. Un cambio hacia lo espiritual, hacia la libertad y hacia la PAZ.
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