miércoles, 10 de septiembre de 2008

leyendo gente I

Me gusta leer en el metro. Aunque hay algo que me gusta aún más hacer en el metro y es intentar traspasar la mirada de la señora de verde; no sólo su mirada, también su vestido, su bolso, sus gafas de sol, que por cierto ¿por qué son de marca?; las punteras de sus zapatos desgastadas?, una pulsera que le "reregaló" su hija un día al volver del restaurante chino?... y en cambio ¿esas gafas de marca??!!, parece que mira a esa niña, le sonríe; ahora mira a la madre de la bebé. Seguro que está pensando que no es una buena madre como lo fue ella. Yo lo pensaría. De hecho lo estoy pensando. ¡Esa madre no ha mirado a su hijita en todo el rato!, y lleva más de diez minutos en este vagón. ¿Cómo se puede estar diez minutos sin mirar una cosa tan preciosa, tan gorda, tan suave, con tantas babitas y tantos oyos en las manos?, no, no, por favor que la mire que le diga algo que la toque, ¡joooder!, nada, que no. Y lo emperifollada que va. La niña tiene una lagrimita juguetenado en un ojo pero no cae por su mejilla, ahí está para darle más brillo y más ternura a su mirada. Claro, para arreglarse y maquillarse tanto seguro que ha tenido a la cría berreando atada en el carro. Total para que luego la miren y remiren los tíos y encima la respeten, que es madre. No media palabra, así la niña no va a hablar hasta que tenga 6 años!!!...Ay, Ay, que la ha mirado, ¡la ha mirado!, ¡la ha mirado!, le beeeesa, ¡la está besuqueando!, Dios menos mal!!! y mira como se ríe la niñita, qué mona y le ha rodado la lagrimilla por...¿por donde?. ¡Bufff!, qué alivio!!!. Qué niña más mona, que madre tan mona.
La señora de verde también se ha quedado tranquila.

2 comentarios:

xmemento dijo...

Me ha encantado tu escrito. Hace que te sientes ahí mismo en el vagón.
¿Y la lagrimita, a donde iría a parar?. !Ojala no vuelva más!
Felicidades por tu blog.

Anónimo dijo...

¡buena fotografía del metro!