A este blog le falta algo. Bueno, muchas cosillas en realidad. Una foto chula, algún adornillo, un título o nombre del blog decente, musiqueta...bueeeeeeno, poco a poco. Es que no tengo mucho tiempo y además soy bastante patosa para manejarme bien en estas cuestiones internáuticas, aunque siempre hay un alma caritativa que me echa un cable.
Pero, al margen de esto, hay algo...no sé, entre agradable y raro...Cuando lo abro siempre tengo una extraña sensación: lo abro, veo esta foto que me está "retratando" con la Pentax, y realmente me siento "retratada"; es como si yo fuera esa de verdad. Sí, sí, si soy esa, pero...¡NO SOY ESA! ;el pasado ya no existe (aunque existió), por lo tanto ya no somos aquellos que fuimos.
Ni tú, ni yo, ni nadie somos aquellos que vemos en las fotos de nuestra infancia. Aunque pensandolo bien y siguiendo este petardo de axioma filosófico...tampoco somos los que fuimos ayer o sea ayer miércoles, y si nos ponemos así: ni los de hace un minuto. Pero claro con 33 años de diferencia es mucho más defendible esta idea.
De todos modos, y es aquí donde quería llegar, esa extraña sensación de la que hablaba viene dada precisamente por lo contrario: al abrir este blog me siento como esa niña de la foto en blanco y negro. Esa niña permanece en mí. Y cuando me veo ahí me siento "ella" con ganas de contar algo en este blog, con el mismo sueter y el mismo peinado y la misma luz y las mismas ganas.
Pero es que en realidad todos nos sentimos así. Todos seguimos teniendo nueve años. Y diez. Y once. Y doce...¿o no?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
¡Claro!, ¡sentirse joven es la mejor dieta!
Publicar un comentario