sábado, 4 de octubre de 2008

leyendo gente II

Mis pies molidos. Hambre. Cansancio. ¡Qué bien, un asiento libre!.

Hecho el trasbordo, aún quedan siete estaciomes hasta casa. Me da tiempo de leer...al menos tres, cuatro páginas; aunque me acabo de dar cuenta de que... no será fácil.

Frente a mí, ocupando los cuatro asientos consecutivos: cuatro miembros de una familia de raza gitana; (con eso lo digo todo).

La lectura puede esperar. Este libro estará en mi bolso muchos más días pero a este "pak" que tengo aquí delante no me lo encontraré posiblemente nunca más.

Madre gorda, de negro. Al lado: hija gorda, joven, lozana, descarada y vergonzosa a la vez. En tercer lugar otra hija muy gorda, más gorda, más culo, más tetas, más ceñida, si cabe, más de todo. Y en el último asiento ¿el novio de la tercera?, ¿un hermano?, ¿otro familiar?...¡va! un primo. Sí, también gordo.(¿Qué comerán para conseguir esto?, de pequeños son todos flacuchos...y luego...). Éste, zapatos de punta blancos, con cordones (¿dónde se comprarán esos zapatos blancos?). Joven. No creo que llegue a los 30 pero sus ojos reflejan sólo 20. Posiblemente se quedará ahí hasta que cumpla 60 y esté jartito de sufrir, lleve una camisa negra, un bastón y muchas ojeras de raza gitana.

Bueno, ¿cuándo van a empezar a pegar palmas mientras los demás les miremos con la misma "cara de metro" que llevamos ahora, osea esforzandonos por demostrar indiferencia absoluta o desprecio ante su "jaleo"?.

Nada, que estos no son de palmas.

¡Ahhhh!... vale, ahora lo pillo: estos son de risotadillas, de codazos, de ahora te doy yo y ahora tú, de ¡chateeeeeeeee pallááááááááá!!, de ¡jodííííííííío, chatééé túúúúúú´!!!, de ¡Anda!, de ¡venga!, de ¡dale!, de ¡toma!, de ¡Chooooolo!, de ¡Reeeeeme!, de jajaja, de jojojo, de tos pa la derecha y ahora de tos pa la izquierda, hasta la vieja, cuya risa escapa como si de una pelota pitona se tratara.

¡Qué algarabía!, ¡qué colorido!, ¡qué jolgorio! en tan poco espacio y con tantos quilos tan apretados. No hacen falta palmas. Esto es más divertido. Se me va a contagiar la risa. No, no, por favor, eso no. Pero...creo que ya me lo han notado, por eso se animan aún más, como un crío al que le das juego y luego quiere más y más y no puede parar. Ay, que me río, ay, que me río.

¡Cuántos mundos!

Ey, que me paso!!

No hay comentarios: